sábado, 4 de septiembre de 2010

Las palabras

Las palabras a veces se evaporan con el calor del verano, se entumecen de frió en invierno, en otoño se arrugan como las hojas de los árboles y en primavera brotan como un campo que a lo lejos se abre de verde, sin embargo están ahí en el vaivén de la vida con sus estaciones, alojadas en los diarios, en los libros que nos seducen con su trama, están ahí en las reuniones de los amigos, en las preguntas y en las respuestas, enhebradas por los enamorados, en los versos, en los carteles colgados rutinarios en las calles, en los pensamientos, en los silencios, en los labios de quien las dice o en los oídos atentos de quien las escucha, en la mano de quien las dibuja y en los ojos que las atrapan.

Mi palabra está compuesta de muchas otras y estas otras de otras, oxigenadas por mis pulmones que respiran el aire puro de los bosques o el aire contaminado de las ciudades y pese a esto último viven tenaces porque se reinventan con mi esencia, con mis dolores, soledades, ilusiones y pasiones. En cada palabra zurzo mi sentir hasta hilvanar letra a letra, palmo a palmo, tristeza a tristeza, gloria a gloria; mi poesía.

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