…a concepción rodas, mi madre
Abrí los ojos
minutos antes de que
el despertador se alarmara,
seguidamente
mire al espejo
y fue en ese justo instante
donde advertí
que el día era ése;
el mismo que
transcurría paciente
mientras los amigos
me esperaban impacientes.
Yo salí despacito,
con lagrimones en los ojos
abrace el adiós de mi madre
que quedó con la mano al aire
y el corazón distendido en la mañana.
Camino al aeropuerto
eche un último vistazo
a mi patria fértil,
silenciosa me despedía
con una llovizna melancólica
que salpicaba mis anteojos;
y de pronto
estaba ahí,
detrás de aquel enorme cristal
haciendo así con la mano
como diciéndoles
ustedes están en mi
a la familia que formaba
un semircirculo
dándome animos
mientras me enviaban
ráfagas de adioses con las manos
ráfagas de besos con los ojos.
2.
Casi dos días estuve
entre aeropuertos aviones
como sucedáneos de país
y en panamá city
vi como el
funcionario de emigración
atendía una familia alemana
con tanta amabilidad
que quiso volverse rubio,
cuando toco mi turno
no quiso ser ni funcionario.
Subí al avión
pero no
no tuve tiempo de aflojar
la nostalgia,
el asiento era tan pequeño
que si respiraba profundamente
no cabríamos
ninguno de los dos
así que opte
por quedarme yo
sin nostalgia.
Cuando desperté
tome nota de
muchas variaciones
no propiamente
por las más evidentes
como el cambio
de horario y de continente
sino porque las azafatas
seguían impecables
y yo frente al espejo
me vi espantoso
entonces
respiré profundamente
como pez en el aire
para despabilarme
ante el tipo
que revisaba mi pasaporte
con lupa
como jugando
a encontrar diferencias;
después de algunos
minutos,
se dio cuenta
que en la foto
no llevaba anteojos.
En Amsterdam también vi
como dos guardias de seguridad
abordaban intempestivamente
a un asiático
para decirle quien sabe qué,
yo por las dudas no acerque
ni la mirada
pero
sí abrace
el resplandor inagotable
de aquel sol hermoso
con mis ojos.
Cinco horas que
parecían interminables
al fin culminaron
con mi última
entrevista migratoria,
por suerte éste
funcionario de emigración
si pretendía ser funcionario
y entre
bromas sonrisas
alojo el sello
en mi libreta migratoria
mientras dijo:
“enjoy lisbon”.
3.
…a beatriz
En la baranda encontré
otras caras que no me esperaban
sin embargo
sentí un poco de alivio,
cerré los ojos
tire mi cabeza hacia atrás
y cuando volví en si
mire como pasaban frente a mi
otras manos
otros ojos
otro corazón
que me esperaba
con un abrazo de bienvenida
con un abrazo de reencuentro.