lunes, 16 de mayo de 2011

La plaza

15 de marzo

La plaza está
inquietamente vacía,
en espera de un sol de primavera
que cuente historias en las terrazas,
en cambio en las avenidas
crece el gentío como
leche que hierve
al borde de las aceras
sin noción del vacío prójimo.

16 de marzo

Cotidianos los doce arboles
siguen aburridos y desnudos,
inmóviles
ven como el cielo
continuadamente gris,
sugiere paraguas
de colores, que transitan
la plaza pintada de lluvia,
de mesas apiñadas,
de frutas que se desperezan al aire libre
y de un perro que pasea contento
como amo de su paso vagabundo.

17 de marzo

La plaza abre los ojos
y su risa transparente de sol
ilumina las mesas, donde
nace un murmullo constante
de idiomas y de precios,
más a lo lejos
la algarabía de dos perros que
salen al encuentro de
alguien que tararea mimos,
contagia a los transeúntes
que miran al cielo
ensancharse, lindamente azul.

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