Cuando hablo de insomnios
no me refiero exclusivamente
a la común y jodida
ocasión u ocasiones
en que uno se pasa la noche
contando las estrellas del cielo raso
de una habitación inmensamente pequeña.
Podría ser que particularmente
antes de entrar en el sueño
un resquicio de algún temor
aparezca agazapado en la oscuridad
instale su cabeza sobre la almohada
y su respiración nos sople
en la nuca del alma.
Salaletra adhiere a la Marcha Mundial
Hace 16 años

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