Mujer en tu cuerpo escribo mil suspiros
como fuerza idílica que me seduce,
de rodillas a tus espaldas he llegado
con un último grito de esperanza
por aferrarme a tu cabello negro.
Con aliento taciturno
admiro el viento que no te toca el alma,
pero si la noche;
para armarte de su locura
sin encontrar razón alguna,
de tus ojos semidesnudos
de los que hasta el mismo diablo
se ha inclinado,
para ofrendarte un poema
que a tu espiritu inerte resucite.
..

No hay comentarios:
Publicar un comentario