Tener a una mujer desnuda
Es para los ojos querer tener el tacto necesario
Y así cubrirla con la imaginación
Piel a piel.
Tener a una mujer desnuda
Es para las manos
Una suerte inmensa indiscreta
Para gozar desde sus pies descalzos
Y subir a concepto de caricias delirantes
Por sus muslos,
Dilatarse en su pubis con besos sutiles
Que es destino imprescindible.
Tener a una mujer desnuda es para los labios
Continuar con la ambición del deseo
Por su ombligo manso/bello
Y con celo apelar por sus senos
De modo que cuando a besos uno sube al cuello
El escalofrió baja hasta su último rincón.
Tener a una mujer desnuda
Es crear un mundo aparte

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