martes, 10 de noviembre de 2009

Una mujer desnuda

Tener a una mujer desnuda

Es para los ojos querer tener el tacto necesario

Y así cubrirla con la imaginación

Piel a piel.

Tener a una mujer desnuda

Es para las manos

Una suerte inmensa indiscreta

Para gozar desde sus pies descalzos

Y subir a concepto de caricias delirantes

Por sus muslos,

Dilatarse en su pubis con besos sutiles

Que es destino imprescindible.

Tener a una mujer desnuda es para los labios

Continuar con la ambición del deseo

Por su ombligo manso/bello

Y con celo apelar por sus senos

De modo que cuando a besos uno sube al cuello

El escalofrió baja hasta su último rincón.

Tener a una mujer desnuda

Es crear un mundo aparte

Que es amparo de amor y lujuria.

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