La primera vez
Que supe sobre criptogramas
Fue en un día de mayo
Cuando la lluvia había escampado
- O cansado -
Y el sol se dejaba ver sin nubes,
Mientras aclaraba los curiosos casos
Que nos acontecen
Y opacan todo minúsculo fulgor escéptico.
En otra ocasión fue minutos después,
Que advertí mi simpatía por
Sus cuatro silabas,
Que yacen simples y llanas
Penúltimas de pronunciarme
Tan lindamente y en mayúscula,
Que estás A FAVOR.
Salaletra adhiere a la Marcha Mundial
Hace 16 años
